Ignacio González Secunza es fisioterapeuta, Profesor Titular de la Escuela Universitaria de Fisioterapia de la ONCE, especialista en Fisioterapia manual osteoarticular y especialista en Técnicas de liberación miofascial e inducción cráneo-sc
Pregunta. Háblenos, en primer lugar, de su trayectoria profesional.
Respuesta. Nací en Bilbao, en el año 76, y me trasladé a Madrid a los 18 años de edad para cursar los estudios universitarios. En el año 97 me diplomé en Fisioterapia por la Escuela Universitaria de Fisioterapia de la ONCE, adscrita a la Universidad Autónoma de Madrid. Desde entonces, mi carrera profesional ha estado estrechamente ligada al ámbito universitario, como becario, profesor adjunto y, desde el año 94, como profesor titular de Grado y Postgrado en la misma Escuela, en la que actualmente me sigo formando. Mi participación como docente se ha ido extendiendo en los últimos años a otras Universidades y Centros Hospitalarios del Sistema Nacional de Salud. Paralelamente, he dedicado, no menos tiempo, a la actividad clínica asistencial en el ámbito de la Fisioterapia Manual Ortopédica. La atención permanente a las personas y sus demandas sociosanitarias siempre ha sido un elemento determinante de mi orientación profesional. Mi vocación por la Fisioterapia no fue una pasión adolescente, sino el resultado de un proceso de formación especializada ligada al íntimo contacto con el ámbito clínico-asistencial.
P. ¿Cuáles son los orígenes de la Terapia Craneosacra? ¿Y sus fundamentos?
R. En la primera mitad del siglo XX nacen en los Estados Unidos dos corrientes paralelas en torno a la práctica de la Medicina Natural, la Osteopatía y la Quiropraxia.La Osteopatía es un método de curación natural creado por el doctor Andrew Taylor Still (1828-1917) en la segunda mitad del siglo XIX. El término procede etimológicamente del griego, aludiendo a la enfermedad como el resultado de alteraciones o desórdenes internos que afectan a la estructura.Toda perturbación de la misma puede ser origen de una disfunción y factor causal o predisponente de un trastorno de salud. La libertad del movimiento de cada tejido u órgano se considera fundamental para el desarrollo óptimo de sus funciones.
El doctor Still enunció los grandes principios de esta Medicina «Holística», que considera al hombre como un ente en sí mismo, mantenido por la interacción de todos sus componentes. El concepto Craneosacro es una potente visión terapéutica enraizada en ciertas observaciones anatómicas, fisiológicas y terapéuticas. La teoría de la existencia de un movimiento constante de los huesos del cráneo en condiciones normales, se dio a conocer a la profesión osteopática hace más de 50 años.
A comienzos de la primera década del siglo XX, mientras cursaba estudios en la American School Of Osteopathy en Kirksville (Missouri), Willian Garner Sutherland (1873-1954), alumno de Still, quedó fascinado por la compleja anatomía de los huesos del cráneo y sus relaciones; aplicó los principios de la Osteopatía a su estudio y llegó al convencimiento de que habían sido dise ñados para moverse durante toda la vida.Con el tiempo, Sutherland se fue familiarizando con la palpación de un movimiento rítmico de los huesos del cráneo, e identificó a su vez su sincron ía con movimientos involuntarios del sacro entre los huesos iliacos. A este fenómeno lo denominó el «ritmo craneosacro». La duramadre espinal, a través de sus inserciones en torno al agujero magno del occipital y la cara anterior del sacro, sería según Sutherland el elemento de interconexión (vínculo central) entre estos dos elementos esqueléticos.
Al mismo tiempo, Sutherland mostró gran interés por los componentes líquidos del cuerpo, pero muy especialmente por el líquido cefalorraquídeo, observando cómo los impulsos más sutiles aplicados al mismo, influían sobre la restricción de movilidad de los distintos tejidos orgánicos. Basándose en estas observaciones, Sutherland defendió la existencia de un nuevo sistema fisiológico de regulación en el organismo, el Sistema Craneosacro, convirtiéndose así en el padre de la Osteopatía Craneal.
P. ¿Explíquenos conceptos como «ritmo cráneosacro» y «Mecanismo Respiratorio Primario»?
R. El ritmo craneosacro hace referencia a la relación sincrónica entre los movimientos involuntarios del occipital y del sacro como consecuencia de las conexiones existentes entre ambos huesos por medio de la duramadre espinal. Por otro lado, el Mecanismo Respiratorio Primario puede definirse como la función global del Sistema Craneosacro, es decir, el conjunto de fenómenos fisiológicos relativos a la motilidad inherente del parénquima cerebral, la circulación del líquido cefalorraquídeo, la movilidad de los huesos craneales y membranas durales, así como al movimiento involuntario del sacro entre los huesos iliacos. En resumen, un mecanismo a través del cuál la actividad del sistema nervioso influiría en los procesos de intercambio más elementales o primarios, como la respiración celular.
P. ¿Qué ha bilidades palpatorias son necesarias para detectar el ritmo craneosacro?
R. La capacidad del fisioterapeuta para detectar, evaluar e interpretar las propiedades del impulso rítmico craneal, constituye la clave de toda intención diagnóstica y terapéutica en el ámbito de la Osteopatía Craneal. La percepción de los movimientos sutiles del cuerpo no es una tarea sencilla. La palpación no se puede aprender leyendo o escuchando, sólo se aprende palpando. Es prioritario aprender a parar nuestra mente crítica y consciente para aceptar transitoriamente, sin cuestionar, la información que llega a nuestro cerebro a través del tacto. La puesta en marcha y el desarrollo de nuevas vías de aprendizaje tan sólo serán eficaces si somos capaces de «desconectar» temporalmente los circuitos de la memoria que albergan la información con la que tendemos a contrastar toda nueva experiencia.
De forma orientativa, se considera necesaria una experiencia de, al menos, cinco o seis años para poder confiar en el poder diagnóstico de la palpación craneosacra. Definitivamente, todo es cuestión de tiempo, dedicación y paciencia.
P. ¿Qué técnicas se emplean para modificarlo?
R. Las maniobras de modificación del ritmo craneosacro se realizan con un objetivo principal, normalizar sus propiedades, especialmente su frecuencia y, en menor medida, su amplitud y simetría. Como la mayoría de las técnicas que se utilizan en el campo de la Osteopatía craneal, las maniobras de modificación del ritmo craneosacro se realizan mediante diferentes contactos en puntos estratégicos, sobre los cuales se aplican bajas presiones en el sentido del movimiento facilitado o, por el contrario, se ofrece una resistencia moderada en alguna de las direcciones. Las maniobras de modificación del ritmo craneosacro más empleadas son las técnicas de inducción al punto de quietud, especialmente aquellas que afectan a la fluctuación longitudinal del lí-quido cefalorraquídeo, como son las técnicas de compresión y ampliación del cuarto ventrículo.
P. ¿Cuáles son los efectos que pueden ocasionar las disfunciones del Sistema Craneosacro?
R. Las disfunciones primarias del Sistema Craneosacro no son un problema frecuente. El Sistema Craneosacro influye, de algún modo, en la regulación de todas las funciones orgánicas. Las disfunciones primarias que involucren a alguno de sus componentes desencadenarán diferentes tratornos neurológicos de carácter autónomo, especialmente relacionados con las funciones dependientes de los pares craneales.
Es importante saber que, en la mayor ía de los casos, las alteraciones que encontramos en alguno de los procesos fisiológicos inherentes al Mecanismo Respiratorio Primario, son el reflejo o consecuencia de diferentes trastornos extrínsecos a dicho sistema. En este sentido, la evaluación y el tratamiento de las disfunciones del Sistema Craneosacro, tan sólo constituye una parte del proceso de atención al paciente, pero en ningún caso, permitir ía resolver el cuadro clínico.
P. ¿Qué patologías son susceptibles de ser abordadas con Fisioterapia Craneosacra?
R. Si bien existe una tendencia a ubicar la Terapia Craneosara en el marco de las terapias alternativas y asociarla a los ámbitos indefinidos de la práctica clínica de la Fisioterapia u otras, mal llamadas disciplinas, podemos encontrar evidencia científica suficiente relativa a los beneficios del tratamiento craneosacro en el campo de los trastornos y lesiones del sistema musculoesquel ético, de las enfermedades degenerativas del sistema nervioso central, del dolor y los síndromes de fatiga crónica, de los trastornos del sueño, la hiperquinesia infantil, la ansiedad, la depresión, etc.
En resumen, el tratamiento craneosacro pretende facilitar los mecanismos de autorregulación y autocuración intrínsecos del organismo, minimizando los efectos adversos del agente causal o los factores predisponentes. La intervención terapéutica va más allá del tratamiento de la enfermedad, ocupándose de la prevención y promoción del estado de salud.
P. Háblenos finalmente de las carácter ísticas del curso que impartirá el próximo año dentro del Programa de Formación Continuada que la AEF oferta a sus asociados.
R. Mi vocación por la docencia nace del más sincero deseo de compartir el conocimiento y las experiencias de una trayectoria profesional satisfactoria. Aprovecho la celebración del próximo curso para invitarles a la reflexión, al descanso que proporciona el pensamiento relajado; les invito a compartir una forma sencilla de interpretar la realidad que, sin duda alguna, no le dejar á indiferente. Comprenderá una de las formas de tratamiento físico, en la que la interacción con el paciente y su medio interno, adquiere el máximo protagonismo.
El diálogo con los tejidos dejará de ser algo enigmático o, incluso, irrisorio bajo la atenta mirada de un cerebro racional. El saber ocupa lugar, y no menos tiempo. Podemos explotar nuevas vías de aprendizaje, de recogida de la información que albergan los tejidos orgánicos, que nos ayuden a crear una imagen integral del proceso patológico y nuevas posibilidades de tratamiento. Si lo desean, estaré encantado de contárselo.