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Ayuda del fisioterapeuta para dejar de fumar

Dejar de fumar con ayuda del fisioterapeutaCon la entrada en vigor el pasado 2 de enero de la nueva Ley antitabaco y los propósitos de año nuevo, nos encontramos ante una situación inmejorable para conseguir dejar de fumar de una vez por todas. La ayuda del fisioterapeuta puede ser fundamental para ayudarnos a dejar de fumar.

Póngase en forma y deje de fumar con su fisioterapeuta

Dejar de fumar
Dejar de fumar puede resultar realmente duro: el estrés que crea, la pérdida de placer, el aumento de peso, la pérdida de concentración y las ansias por un cigarrillo... Todos ellos son factores que hacen que mucha gente no deje de fumar, o que vuelva a hacerlo.

Una nueva terapia para dejar de fumar: hacer ejercicio
No obstante, hay un nuevo método por el que puede dejar de fumar: con ciertos ejercicios y con la ayuda de un fisioterapeuta. Estar físicamente activo le ayudará a combatir los efectos adversos de fumar.

La investigación revela que una actividad física de moderada a intensa durante al menos 5 minutos (y preferiblemente durante 30 minutos) reduce las ansias intensas de fumar un cigarrillo. La actividad física realizada durante 30 minutos o más al menos tres veces a la semana ayuda a combatir los efectos adversos, como la pérdida de concentración, el aumento de peso, etc. durante un período de tiempo más largo. Esto es especialmente cierto cuando dicha actividad física está supervisada y se ofrece ayuda para cambiar de comportamiento; en ese caso, los resultados son mejores que los de otras terapias utilizadas para dejar de fumar.

Por ejemplo, al caminar durante más de 5 minutos a un ritmo rápido, las ansias por un cigarrillo se reducen. Ir a trabajar en bicicleta también ayuda a combatir los efectos adversos de dejar de fumar.

Herramientas para dejar de fumar
Si desea dejarlo, puede que le sirva de ayuda escribir las respuestas a las siguientes preguntas:

  • ¿Cuáles son los riesgos de fumar?
  • ¿Por qué desea dejarlo/por qué debería dejarlo?
  • ¿Cuántos cigarrillos fuma?
  • ¿Cuáles son los beneficios de dejar de fumar?
  • ¿En qué momentos del día fuma?
  • ¿En qué momentos del día fuma más?
  • ¿Qué obstáculos debe superar si deja de fumar?

Responder a esas preguntas le dará una buena percepción de dónde pueden producirse los problemas. Por ejemplo, dar un paseo a la hora de comer cuando normalmente fuma reduce las oportunidades de recaer.

También le puede servir de ayuda encontrar a otra gente que haya dejado de fumar por su zona. Tener a otra gente que haya dejado de fumar con la que hacer ejercicio puede aumentar su adherencia al programa de ejercicio. Incluso, puede permitirle hablar de los problemas que hayan surgido desde que dejó de fumar y hacerles frente. Puede que sea buena idea dejar de fumar con más amigos y hacer ejercicio juntos.

La primera semana es la más importante
Es importante ser consciente de que durante la primera semana después de dejarlo será cuando le resulte más difícil continuar siendo un no fumador. Hasta el 75% de la gente que deja de fumar vuelve a hacerlo durante ese período.

Recaída: fumar un cigarrillo
Si fuma un cigarrillo, intente no pensar que su intento de dejar de fumar ha fracasado por completo. Trate de aprender de esto para continuar con su intento de dejar de fumar, y continúe con él. También es posible que vuelva por los motivos que anotó acerca de por qué no deseaba dejar de fumar. Esto puede ayudarle a mantener su motivación.

Búsqueda de ayuda: el fisioterapeuta
Si le resulta duro dejar de fumar solo, puede ponerse en contacto con un fisioterapeuta. 

El fisioterapeuta puede ayudarle a determinar cuál es el mejor plan de acción. Esto incluye cumplir sus necesidades individuales y ayudarle a superar los obstáculos que se le presenten. El fisioterapeuta dispone de herramientas para evaluar dónde pueden surgir problemas, y sabe cómo hacer frente a los cambios en el comportamiento y cómo darle los ejercicios más adecuados de acuerdo con sus capacidades. Incluso si surgen ciertos problemas que no estén directamente relacionados con el ejercicio y/o el tabaquismo (por ejemplo, aspectos psicológicos, médicos o psicológicos), el fisioterapeuta puede derivarle al profesional sanitario adecuado.

De este modo, el fisioterapeuta puede aumentar sus posibilidades de dejar de fumar y de seguir sin hacerlo.

Grupos de riesgo específicos
Si fuma y padece enfermedades como EPOC1/asma, cardiopatías, osteoporosis o diabetes del tipo II, es incluso más importante que busque ayuda de un fisioterapeuta. Participar en un programa de ejercicio guiado aumenta su salud general, le ayuda a dejar de fumar y reduce el riesgo causado por las enfermedades. A estos grupos, el fisioterapeuta puede ofrecerles programas específicos de ejercicio guiado que también pueden realizarse en casa. Dichos programas de ejercicio están dentro de las capacidades de cada persona, y tienen en cuenta sus enfermedades. 

Beneficios para todos
Normalmente, es aconsejable que cualquier persona que fume deje de hacerlo. Esta carpeta le ofrece algunas herramientas para que pueda dejar de fumar por sí mismo. No obstante, para tener la mejor oportunidad de dejar de fumar, se aconseja acudir a un profesional sanitario, como un fisioterapeuta, que le ofrecerá consejo y orientación acerca de cómo dejarlo.

Fuente: Programa Staying clean

Tabaquismo: estadísticas y riesgos

En Europa, una media entre el 30 y el 40% de los hombres fuma, y se observa una diferen­cia clara entre las partes occidentales y orientales de Europa: el dato para las primeras está cerca del 30%, y las últimas están más cerca del 40% y superior. En la población de mujeres, la media está entre el 20 y el 30%. Los datos para la población de mujeres son diferentes entre las partes occidentales y orientales de Europa: las primeras están más cerca del 30%, mientras que las últimas están más cerca del 20% o menos. Durante las últimas décadas, la media de fumadores ha descendido notablemente.

Entre la gente joven, la prevalencia del tabaquismo es aproximadamente del 27 al 30%, con un ligero aumento desde mediados de los años noventa. Entre los grupos socioeconómicos más bajos, la prevalencia del tabaquismo se ha mantenido constante en los últimos años.

De acuerdo con la OMS1, en 2004 el tabaco fue la causa principal de los problemas de salud en todo el mundo, seguido por la tensión arterial, el alcohol y la obesidad.

Entre los riesgos significativos asociados con el tabaquismo se encuentran la osteoporosis, el cáncer, los accidentes cerebrovasculares, la ceguera, las vasculopatías (incluida la insuficiencia venosa periférica), los infartos de miocardio, EPOC2, la leucemia, el debilitamiento del sistema inmune, la diabetes, la cicatrización lenta de las heridas y los daños al feto, o incluso la pérdida del feto durante el embarazo.

Estos datos demuestran la gran importancia de ayudar a la gente a dejar de fumar y de evitar que la gente vuelva a fumar.

En numerosas ocasiones, la gente intenta dejar de fumar por sí misma sin ninguna ayuda (por ejemplo, parches de nicotina o ayuda profesional). Estos intentos sin ayuda tienen un porcentaje de éxito (más de 12 meses de abstinencia continua) de entre el 2 y el 4%. Los intentos de dejar de fumar con alguna forma de ayuda tienen unos niveles distintos de efectividad. En el caso de los métodos diferentes de dejar de fumar, los resultados oscilan entre el 2 y el 13% tras un período mínimo de 6 meses; los consejos y estímulos tienen un porcentaje de éxito de entre el 2 y el 5%; la terapia de modificación de conducta, del 2%; el tratamiento para ayudar a la retirada (por ejemplo, con terapia de sustitución de nicotina), del 11 al 13%; la acupuntura, el 3%; y el cese progresivo, el 5%. La tasa de efectividad de los métodos para dejar de fumar oscila entre el 7 y el 24% tras 12 meses; el consejo individualizado, el 7%, la orientación psicológica individual, el 16%; la orientación psicológica telefónica, el 7,5%, la terapia de sustitución de nicotina, entre el 13 y el 20%, el bupropión, el 17%; y la nortriptilina, el 24%.

En general, son necesarias unas intervenciones más efectivas para ayudar a la gente a dejar de fumar.

Se calcula que el 70% de los fumadores desean dejar de fumar en algún momento, y es posible que ciertas poblaciones (por ejemplo, las fumadoras embarazadas) agradezcan también las ayudas no farmacológicas para dejar de fumar.

Actividad física: su contribución para dejar de fumar

El término «actividad física» se utiliza en este informe como un término amplio. Puede ser: 1) ejercicio supervisado o no supervisado; 2) actividades de la vida diaria; o una definición más amplia es 3) actividades realizadas físicamente que requieren el esfuerzo del cuerpo.

El término «dejar de fumar» se define como todos los métodos que utiliza una persona para dejar de fumar, con o sin ayuda.

El ejercicio se ha mencionado en algunos estudios como ayuda para dejar de fumar. Varios estudios han revelado también que el ejercicio facilita la gestión de los síntomas que produce la retirada del tabaco (como la depresión, la irritabilidad y la falta de concentración), así como las ansias, que indican una posible recaída en el tabaquismo. También se ha observado que el ejercicio reduce el aumento de peso hasta dos años después de dejar de fumar. El aumento de peso suele mencionarse como motivo para no dejar de fumar, o como motivo para comenzar a fumar de nuevo. Además, el ejercicio tiene otros muchos beneficios generales para los fumadores que lo han dejado.

Para recopilar y combinar las pruebas disponibles más recientes en el área del ejercicio o la actividad física y su contribución para dejar de fumar, se realizó una revisión sistemática para el proyecto Staying Clean (para obtener información detallada, consulte los informes de pruebas acerca del ejercicio como intervención para dejar de fumar).

Esta revisión muestra que los efectos del ejercicio a corto plazo están totalmente probados. Hacer ejercicio reduce tanto las ansias como el aumento del apetito. Disminuye el deseo de fumar y reduce también los síntomas que produce la retirada del tabaco, como la depresión, la irritabilidad y la agitación. El ejercicio mejora incluso la concentración de los participantes. Los efectos son significativos y duran hasta 50 minutos para las personas que se han abstenido durante un corto período de tiempo.

La intensidad de los ejercicios necesaria para producir dicho efecto puede variar:

  • La actividad física reduce las ansias tanto durante la actividad intensiva (al 80% deVO2 máx1) y durante una actividad menos intensiva (por ejemplo, durante los ejer­cicios de estiramiento o isométricos).
  • Los períodos más largos de ejercicio moderadamente intenso (por ejemplo, 15 minutos al 60 a 85% de la frecuencia cardiaca máxima) reducen las ansias durante hasta 50 minutos.
  • Los efectos del ejercicio son similares para los períodos más cortos y más largos de  abstinencia, y también para los niveles moderados y altos de ansias iniciales.
  • Los efectos inmediatos de ejercicio superan los efectos de la glucosa y la TSN  oral2.
  • Los ejercicios tienden a demostrar incluso un efecto más coherente y rápido en las ansias y los síntomas que produce la retirada en comparación con los estudios de la TSN oral. El ejercicio produce un efecto en 10 minutos, mientras que la TSN tarda más tiempo en surtir efecto. El efecto no depende del sexo de la persona.

Estos efectos aún no pueden explicarse completamente. Los niveles de distracción y de expectativa de la terapia no parecen ser los principales mecanismos por los que el ejercicio reduce las ansias y los síntomas de la retirada.

Las pruebas actuales muestran que el ejercicio reduce las ansias mediante la reducción del estrés (y de otros efectos negativos3).

Los efectos del ejercicio en el cese del tabaquismo de medio a largo plazo están menos claros:

  • El ejercicio tiene un efecto positivo en la capacidad percibida para dejarlo y en la autoestima, y tiene menos efectos negativos. Estos factores desempeñan un papel importante en cualquier recaída en el tabaquismo.
  • La utilización de un programa de cese del tabaquismo que incorpore la terapia cognitivo-conductual o el ejercicio muestra un efecto positivo en los índices de abstinencia a medio plazo.
  • No obstante, todos estos efectos se encuentran principalmente en las mujeres; los estudios de los fumadores varones son escasos.

Los efectos del ejercicio son muy positivos mientras continúa la ayuda y la supervisión, pero en cuanto el individuo deja de recibir orientación, los efectos disminuyen.

Debido a la escasez de pruebas de los efectos a largo plazo del ejercicio como parte de un programa de cese del tabaquismo, es difícil realizar predicciones precisas al respecto. En los seguimientos realizados a los 3 y 12 meses, un estudio reveló que el ejercicio tenía cierto efecto en el porcentaje de abstinencia en comparación con un grupo de control (p = 0,05). Otro estudio reveló un porcentaje de abstinencia significativo en el grupo que hacía ejercicio en comparación con un grupo de control en el seguimiento realizado a los 3 meses, pero no en el seguimiento realizado a los 12 meses. En otro programa de cese del tabaquismo con varios componentes, el ejercicio más los parches de TSN mostraron un porcentaje de abstinencia más alto en el seguimiento realizado a los 12 meses, en comparación con el ejercicio solo.

No obstante, hay pruebas de que el ejercicio reduce el aumento de peso hasta dos años después del cese del tabaquismo. El control de peso es un factor importante en los programas de cese del tabaquismo, sobre todo, para las mujeres. Esto se debe a que el aumento de peso es una motivación para continuar fumando y para volver a empezar a fumar. La combinación del ejercicio con la TSN produce unos resultados de abstinencia aún mayores: en las fumadoras inactivas, cuando el ejercicio se combina con la TSN, se muestra un efecto del 27% de abstinencia tras los 12 meses. Además, se observaron efectos positivos tanto en la capacidad de ejercicio como en el retraso del aumento de peso.

Las pruebas revelan que existen varios beneficios para la salud general de la gente; hacen hincapié en que estar físicamente activo es importante tanto para la gente que ha dejado de fumar como para quienes continúan fumando (por ejemplo, consiguen un rendimiento físico, una composición de la sangre y una composición de grasa corporal mejores.

Un estudio de casos y controles reveló que los fumadores que decidían correr de forma regular tenían más probabilidades (50%) de dejar de fumar y continuar siendo no fumadores.

En el caso de los adolescentes, existen pruebas de que unos altos niveles de actividad física tanto en los chicos como en las chicas reducen la probabilidad de que comiencen a fumar.

Por tanto, estar físicamente activos mejora la salud de la gente y ayuda a los fumadores en sus intentos para dejar de fumar, al reducir los efectos adversos.

Estos estudios proporcionan una buena base de pruebas para utilizar el ejercicio como método adicional de intervención a la hora de animar a dejar de fumar.

Los efectos del ejercicio a corto plazo tienen un efecto positivo inmediato en los factores de recaída que conlleva el tabaquismo. Estos hallazgos demuestran el efecto positivo del ejercicio en el cese del tabaquismo. Indican que un enfoque multidisciplinar que incluya el ejercicio como uno de sus elementos es la ayuda más beneficiosa disponible en la actualidad para su uso en los programas de cese del tabaquismo.

Las muestras indican que sólo la prescripción del ejercicio es insuficiente para mantener el cese del tabaquismo. Un programa de varios componentes tiene los resultados más exitosos; así, el comportamiento cambia y el ejercicio desempeña un papel fundamental.

Ejercicios de muestra que ayudan a dejar de fumar
Las siguientes afirmaciones resumen las pruebas y las relacionan con el desarrollo de un programa de ejercicio guiado:
  • Los ejercicios realizados al 40 a 85% de la frecuencia cardiaca de reserva(durante 10 a 30 minutos) disminuyen las ansias de fumar y reducen los efectos adversos del cese del tabaquismo. Pueden prescribirse distintas actividades físicas, como: cinta, bicicleta estática, step, remo, footing o natación.
  • Incluso cantidades pequeñas de ejercicio (por ejemplo, caminar 15 minutos) o ejercicios isométricos en posición sentada (5 minutos) disminuyen las ansias de fumar en comparación con no realizar ninguna acción.
  • Los programas de cese del tabaquismo con varios componentes que incluyen el ejercicio tienen un porcentaje más alto de abstinencia a los 12 meses después de un programa de cese del tabaquismo que duró 12 semanas y en el que los partici­pantes asistían 3 veces a la semana.
  • La actividad física durante el cese del tabaquismo disminuye los efectos negativos, pero no tiene ningún efecto en los efectos positivos percibidos por los participantes.
  • La actividad física en un programa de cese del tabaquismo tiene un efecto particularmente bueno en las mujeres preocupadas por su peso.
Se ha demostrado que los siguientes elementos de ejercicio facilitan el cese del tabaquismo.
  • ejercicio al 20 al 85% de la frecuencia cardiaca de reserva (HRR)
  • (HRR= frecuencia cardiaca de reserva – frecuencia cardiaca en reposo/60 a 85% de la frecuencia cardiaca máxima)
  • actividades: por ejemplo, remo, ciclismo, cinta, bicicleta elíptica (o incluso contracciones isométricas)
  • puede ayudar incluso un corto período de ejercicio (>5 minutos)
  • los mejores resultados se obtienen al incorporar la terapia de sustitución de nicotina (TSN) y el ejercicio junto con la terapia cognitivo-conductual (TCC)
  • el ejercicio tiene un buen efecto en las mujeres preocupadas por su peso. Los efectos negativos disminuyen junto con un aumento de la autoestima (aspecto psicológico)
El papel del fisioterapeuta

Para el desarrollo de un programa de ejercicio guiado, es importante darse cuenta de que el tabaquismo es una adicción que forma parte del estilo de vida del individuo.

Por otro lado, existen aspectos psicológicos que afectan a la mente del individuo que está dejando de fumar. El tabaquismo forma parte de la rutina de un individuo: levantarse y fumarse un cigarrillo, hacer frente al estrés, tratar posiblemente un problema de peso, etc. Esto significa que deben abordarse los cambios en la biología, la psicología y el entorno social de un individuo durante el intento de dejar de fumar. El experto que apoya al individuo debería tener todos estos aspectos en cuenta al ofrecer asesoramiento.

De forma más específica, la persona necesitará encontrar otras formas de hacer las cosas, y puede que incluso necesite que se produzcan cambios en su entorno inmediato para tener un efecto duradero (por ejemplo, la gente con la que el individuo entra en contacto).

Por este motivo, la incorporación de aspectos de la terapia cognitivo-conductual es funda­mental para dejar de fumar, y un programa de ejercicio guiado lo facilitará. El ejercicio puede desempeñar un papel a la hora de mantener un cambio de comportamiento. Esto se debe a que el ejercicio tiene un efecto en los síntomas que produce la retirada del tabaco y en la intensidad del deseo de fumar. Los estudios han revelado que esta intensidad de las ansias de fumar predice de forma fiable las recaídas de los fumadores que intentan dejarlo.

Las pruebas también revelan que los efectos de los programas de ejercicio guiado son muy positivos durante el período en el que los participantes reciben orientación psicológica. Tras el final del período de orientación psicológica, una proporción de los participantes recae en el tabaquismo. Un factor que contribuye es que el participante que recae no se ha sometido a un cambio en el comportamiento suficiente como para excluir el tabaquismo de su estilo de vida. En muchas ocasiones, en el programa sólo se ha tratado un aspecto (por ejemplo, el ejercicio), y el programa no ha abordado los patrones generales de comportamiento ni el entendimiento cognitivo de cese del tabaquismo.

En un entorno de fisioterapia, estos hallazgos son altamente relevantes para los pacientes crónicos (por ejemplo, los pacientes de EPOC y coronariopatías1). Estos pacientes no sólo reciben orientación durante un período más largo, sino que el programa también tiene que ayudarles a cambiar su comportamiento general. Eso puede lograrse teniendo en cuenta los aspectos psicológicos y sociales del individuo, así como la actividad física que el individuo realiza.

Se realizó un estudio con varios fisioterapeutas para determinar de forma equitativa lo que pensaban los fisioterapeutas acerca de la implementación de un programa de ejercicio guiado para dejar de fumar. Los puntos principales recomendados para la correcta implementación del programa fueron que debe ofrecerse una buena base de información acerca del tabaquismo y acerca de cómo debe ofrecerse la terapia para dejar de fumar (por ejemplo, acerca de los efectos adversos y de las diferentes terapias disponibles), herramientas para la orientación psicológica para cambiar el comportamiento y ejemplos prácticos de programas de ejercicio.

El marco de tiempo sobre el cual deben medirse los efectos será a corto, medio y largo plazo. El período a corto plazo significa justo después de la intervención del ejercicio y en unos días después del día en que «se deja de fumar». El período a medio plazo va de unos pocos días después de dejar de fumar a 12 meses después. El período a largo plazo se define como 12 meses o más después de dejar de fumar.

Esta clasificación de corto, medio y largo plazo es fundamental para la cuantificación de los programas de cese del tabaquismo. La abstinencia durante 12 meses de un agente adictivo se considera generalmente una abstinencia efectiva. La probabilidad de recaída después de un período de abstinencia tan largo es muy pequeña.

Parece que el problema principal a la hora de dejar de fumar no es la recaída en una etapa posterior, sino que el problema está en el inicio del período de abstinencia: es decir, la primera semana después de dejar de fumar. Por este motivo, es importante prestar una atención importante a los efectos que se manifiestan durante este corto período de tiempo. Otro argumento para la medición de los efectos a corto plazo y específicamente cualquier efecto agudo o inmediato, es que hay pruebas sólidas de que el ejercicio ayuda al tratamiento de los efectos agudos de dejar de fumar.

La medición de los efectos a medio plazo es importante, porque es el período en el individuo tiene que cambiar su estilo de vida y sus hábitos. Hay numerosos factores que influyen en las elecciones abiertas a un individuo durante este período de tiempo.

Programa de ejercicio guiado para dejar de fumar
El programa de ejercicio guiado no sólo se centra en grupos de riesgo específicos, sino que también necesita incorporar elementos relacionados con el cese del tabaquismo. Los siguientes factores son relevantes para el programa de ejercicio guiado:
  • pruebas de actividad/ejercicio físicos como contribución para el cese del tabaquismo.
  • un nivel de actividad/ejercicio físicos que contribuya al cese del tabaquismo.
  • aplicación a grupos de riesgo específicos (¿qué participantes obtienen los mayores beneficios para la salud al dejar de fumar y realizar actividad física?).
  • características de los pacientes:
    • etapa de la enfermedad
    • sexo
    • edad
    • nivel de actividad física
    • disponibilidad para participar
    • grado de respaldo social
    • número de cigarrillos fumados
    • período como fumador y cuándo comenzó a fumar
    • peso/IMC
    • intentos previos de dejar de fumar
    • nivel más alto de cualificación educativa
    • situación económica (empleo)
  • respaldo de expertos
    • tipo de profesional de la salud
    • ayudas de apoyo: teléfono, ordenador, folletos
  • entorno: en casa o en la consulta del profesional sanitario

Los primeros tres elementos se han abordado anteriormente. Las características del paciente, el apoyo del experto y el entorno se describirán en la siguiente sección.

Características de los pacientes
Es importante adaptar el programa de ejercicio guiado a las características específicas de la persona que desea dejar de fumar.

La etapa de la enfermedad es importante: la motivación del paciente y sus capacidades para hacer ejercicio difieren en función de la etapa de la enfermedad.

El sexo también es importante: las mujeres se ven más influidas por presiones externas, mientras que los hombres tienden a sufrir presiones más individuales.

Edad: la gente joven tiende a considerar que es capaz de dejar de fumar por sí misma, mientras que la gente mayor tiende a buscar más ayuda.

Nivel de actividad física: hacer que una persona sedentaria adopte un nuevo estilo de vida requiere más motivación que en el caso de una persona que ya está activa.

Disponibilidad para participar: la propia motivación intrínseca del individuo es importante a la hora de determinar el modo de enfoque, de motivar y de respaldar al individuo. Por ejemplo, continuar fumando después de padecer problemas de salud (por ejemplo, infartos de miocardio) se considera asociado con riesgos más amplios para la salud (rechazo de la medicación, una actitud negativa frente a los cambios...). Otro ejemplo está relacionado con las percepciones del riesgo por parte de los fumadores: tienden a ser optimistas de modo poco realista en cuanto a los riesgos de padecer cáncer. Calculan que existe un aumento del 200% del riesgo, cuando el aumento real es del 900% en el riesgo de padecer cáncer de pulmón. También piensan que los riesgos se pueden anular con el ejercicio o con vitaminas, y que el riesgo de padecer cáncer está basado puramente en la genética.

Grado de respaldo social: la gente que rodea a la persona que deja de fumar tiene un efecto que no debe subestimarse. Por ejemplo, si en su entorno diario hay fumadores, es más difícil para ellos dejarlos.

Las probabilidades de dejar de fumar también se ven disminuidas por: tener sobrepeso, fumar un gran número de cigarrillos, ser fumador durante un largo período de tiempo, tener opiniones positivas acerca del tabaquismo, tener un comportamiento que fomente menos la salud (por ejemplo, menos actividad física), tener un nivel de educación inferior, tener unos ingresos bajos, los efectos de intentos anteriores de dejar de fumar y, lo más importante de todo, una baja confianza en sí mismo.

Respaldo de expertos
El fisioterapeuta dispone de varias herramientas que puede utilizar para facilitar el intento de dejar de fumar. La terapia cognitiva del comportamiento está relacionada con las partes de apoyo y motivación en el cese del tabaquismo. Éstas son:

  1. Preguntar por el uso del tabaco
  2. Aconsejar el cese
  3. Evaluar la disponibilidad para intentar dejar de fumar
  4. Ayudar en el intento de dejar de fumar
  5. Organizar un seguimiento y la prevención de la recaída
Recomendaciones para mejorar la motivación del paciente para dejarlo:
  1. Relevancia: ¿por qué debería dejarlo?
  2. Riesgos: ¿cuáles son los riesgos de fumar?
  3. Recompensas: ¿cuáles son los beneficios de dejar de fumar?
  4. Controles: ¿qué le impide a la gente dejar de fumar?
  5. Repetición: continuar motivando e interviniendo

Estos diez elementos resultan cruciales para guiar al paciente en sus intentos de dejar de fumar y para aumentar la motivación de la persona que deja de fumar. Estas ideas constituyen una base que puede utilizarse con éxito para cambiar el comportamiento.

Además de los aspectos motivacionales, el fisioterapeuta debería ayudar al paciente a tener más control sobre los efectos que tiene el cese del tabaquismo en su cuerpo, y explicar los posibles síntomas de la retirada. El terapeuta también debería informar a la persona acerca de los grupos de apoyo en el área local y animar al paciente a abordar el intento de dejar de fumar con otra gente. Aumentar el nivel de respaldo social resulta particularmente útil para aumentar el número de personas que desean dejar de fumar.

Un asesoramiento psicológico activo puede aumentar en mayor medida los porcentajes de gente que dejen de fumar. Por ejemplo, cuantas más llamadas telefónicas realice un profesional sanitario a gente que está dejando de fumar, más altos serán los índices de dejar de fumar; existe una relación de dosis-respuesta.

El uso de herramientas para ayudar a la gente que deja de fumar resulta útil cuándo éstas se adaptan para cumplir las necesidades del individuo (por ejemplo, los programas informáticos). No obstante, la información general de los folletos no produce más éxito a la hora de dejar de fumar que el asesoramiento ofrecido por un profesional sanitario.

La literatura no deja claro si estos dos cambios concretos en el comportamiento (estar más activos y dejar de fumar) deberían abordarse de forma secuencial o simultánea. Existen algu­nos estudios que abogan por hacerse más activo primero y por dejar de fumar después. No obstante, también hay estudios que afirman que cambiar varios aspectos del comportamiento de la gente al mismo tiempo ofrece un porcentaje más alto de éxito que los cambios secuen­ciales en el comportamiento.

Sin embargo, está claro que dejar de fumar primero y hacerse más activo después no produce mejores resultados. Esto se debe a que la actividad física es necesaria para apoyar al paciente con los efectos que produce la retirada en la primera semana de cese. Por tanto, comenzar la actividad física en una fase posterior no aporta nada al intento de dejar de fumar.

El método preferido es comenzar el componente de actividad física y dejar de fumar después, o comenzar ambos componentes a la vez.

Los siguientes dos elementos tienen un efecto pequeño o nulo a la hora de dejar de fumar: comentarios de evaluación de los riesgos (es decir, explicación de los riesgos) y competiciones entre los individuos que van a dejar de fumar. En cuanto a los comentarios de evaluación de los riesgos, esto puede estar relacionado con las percepciones poco realistas de los fumadores respecto al riesgo y a su tendencia de filtrar información, de modo que se corresponda con sus propias ideas acerca de los posibles riesgos para la salud. En cuanto a las competiciones, sólo se produce un efecto a corto plazo y éste desaparece en cuanto termina la competición (los individuos no han sufrido cambios en el comportamiento y, por tanto, vuelven a fumar).

Entorno
No se ha detectado ninguna diferencia significativa entre la práctica de ejercicio en el centro de salud o en casa cuando la rehabilitación en casa consistía en un programa estructurado completo con supervisión y seguimientos. La combinación de la terapia de grupo y de la psicoterapia individual ofrece el potencial más alto para ayudar a la gente a dejar de fumar.

Implementación práctica: cuestionario
En el apéndice, se puede encontrar un cuestionario que incorpora los aspectos teóricos abor­dados anteriormente. Se puede utilizar para ayudar al fisioterapeuta a construir un programa de ejercicio guiado y adaptado. Se puede utilizar después de la primera visita del paciente y para supervisar el progreso del paciente durante la terapia.

Para resumir todos los elementos mencionados anteriormente, el programa de ejercicio guia­do debería abordar los siguientes asuntos:

  • Mejores prácticas: literatura y cuestionario
  • Deberían ser específicamente para los grupos de riesgo afectados
  • Características de los pacientes
  • Respaldo de expertos
  • Entorno
El núcleo lo constituirá la gente que padece EPOC, osteoporosis, enfermedades cardiovas­culares y diabetes.

El programa de ejercicio guiado tiene cuatro niveles diferentes. Cada nivel exige un programa de ejercicio guiado más intensivo. Pueden implementarse uno o varios niveles del programa de ejercicio guiado en función de la organización de la fisioterapia en el sistema sanitario de un país. Esto también depende de la capacidad del fisioterapeuta, de las necesidades del paciente y de su disponibilidad para cooperar.

En el programa de ejercicio guiado para dejar de fumar se utilizan los siguientes niveles.

  • Genérico: suele anunciarse el uso del ejercicio para dejar de fumar, dejando claro que el ejercicio ayuda a combatir los efectos adversos del tabaquismo y mejora la salud del paciente.
  • Básico: la fisioterapia se añade al tratamiento de los pacientes que padecen EPOC,osteoporosis, diabetes o una enfermedad cardiovascular. El asunto central es informar a los pacientes de los efectos del tabaquismo y presentarles los medios para dejar de fumar (por ejemplo, darles consejos acerca del ejercicio).
  • Plus: motivar al paciente de forma activa para dejar de fumar, dedicando tiempo a aconsejar y a realizar ejercicios con el paciente. También se llegará a acuerdos con los pacientes que se seguirán después. Esto implica la implementación de los diez elementos expuestos anteriormente.
  • Completo: Enfoque multidisciplinar en el que los profesionales sanitarios implicados(por ejemplo, el especialista, el dietista, el médico, etc.) se informan entre sí acerca de las iniciativas para dejar de fumar y, al mismo tiempo, mantienen al paciente in­formado. En la fisioterapia también se integran técnicas de entrevista motivacional.
¿Cómo puedo poner en práctica el programa de ejercicio guiado?

Es importante tener en cuenta que dejar de fumar es cambiar de estilo de vida. No es algo fácil de hacer ni de mantener. Muchos aspectos relevantes para dejar de fumar, como el nivel de actividad física, el peso del paciente, el nivel de apoyo social, etc. influyen en la probabilidad de que una persona que comience a dejar de fumar continúe siendo no fumadora.

La probabilidad de volver a fumar es más alta durante la primera semana: con un 49% al 79% que vuelve a fumar, está claro que se trata de un período crítico.

A largo plazo, el individuo no tendrá que hacer frente a los cambios en el comportamiento relacionados con el tabaquismo (por ejemplo, no fumar un cigarrillo después de la cena) ni que volverse más activo en general. La persona en cuestión sólo podrá continuar sin fumar si mantiene ciertos cambios en su comportamiento.

Por tanto, es importante resaltar estos dos períodos en la orientación para la gente que está dejando de fumar.

.A corto plazo, es importante motivar a la persona que deja de fumar y ayudarla a combatir los efectos adversos. Debería dejarse particularmente claro que es importante hacer ejercicio como caminar o andar en bicicleta por la mañana. Para evitar que la persona vuelva a sus hábitos, también es importante mencionar que es necesario un cambio en los hábitos relacionados con el tabaquismo. Por ejemplo, si una persona fuma mientras se toma un café por la mañana, la persona podría dejar de tomar el café o podría tomarlo en un entorno diferente. Estos puntos pueden mencionarse en la primera sesión, o en una de las primeras, con la persona que lo está dejando. El uso de los diez principios expuestos anteriormente puede ayudar tanto al fisioterapeuta como al paciente.

A más largo plazo, es importante ofrecer comentarios positivos acerca de los intentos de dejar de fumar. Incluso si la persona vuelve a fumar, se le debe decir que eso no significa que el intento haya fracasado por completo; eso puede suceder y es importante aprender de ello. La mejora de la confianza en sí mismo del individuo es vital, y también es importante crear una red social de gente que apoye a la persona que está dejando de fumar. Por tanto, es importante el uso de un grupo de ejercicios en el entorno de un centro sanitario, y posteriormente, en un entorno más local. Las sesiones individuales ocasionales, o charlas cortas con el resto de la gente que está dejando de fumar, ayudan con el aspecto individualizado de dejar de fumar.

El uso de varias ayudas, como ordenadores o teléfonos especializados, puede resultar muy útil siempre que se personalicen para cumplir las necesidades de la persona.

Además de la orientación del paciente, el programa de ejercicio guiado debe tener un componente que implique a un fisioterapeuta. Un estudio cualitativo entre fisioterapeutas ha mostrado que los fisioterapeutas también necesitan recibir asistencia y orientación a la hora de ofrecer programas de ejercicio guiado a los fumadores que quieren dejar de serlo.

Las actividades practicadas en la actualidad por los fisioterapeutas apenas incorporan ninguna de las condiciones necesarias para dejar de fumar. Cuando se pregunta a los fisioterapeutas acerca de cómo abordarían un programa de ejercicio guiado para dejar de fumar, dicen que les resulta duro iniciar este tipo de programa de ejercicio guiado. De acuerdo con los fisioterapeutas, la naturaleza del problema reside en la necesidad de contar con más conocimientos acerca de los desarrollos de terapias conductuales y, especialmente, de las terapias emocionales. Para ayudar a los pacientes a dejar de fumar, los fisioterapeutas también necesitaban contar con unos conocimientos mejores acerca del tabaquismo, de las ayudas para dejar de fumar y de los efectos que produce la retirada del tabaco. Tienen pensado recurrir a sus organizaciones nacionales de fisioterapeutas para tratar de encontrar la información necesaria para ayudarles.

Otra cosa que debe tenerse en cuenta es que ofrecer consejos acerca del estilo de vida, y ayudar a la gente a cambiar su comportamiento y a dejar de fumar no es algo que deba esperarse de todos los fisioterapeutas. La posibilidad de especializarse en el cambio del comportamiento y en una fisioterapia más preventiva es algo que exige ciertas habilidades de fisioterapia y como fisioterapeuta individual.

La investigación ha mostrado que el ejercicio tiene su papel a la hora de dejar de fumar, es­pecialmente con los grupos de riesgo específicos, y que los fisioterapeutas deben participar en ello. A medida que los especialistas médicos toman consciencia de estos desarrollos, el uso del ejercicio en terapias para dejar de fumar se extenderá más, y el desarrollo de la atención sanitaria cooperativa entre los fisioterapeutas y los médicos aumentará.

Este informe ofrece más datos acerca de estos asuntos. Un crecimiento continuo de los conocimientos acerca de los cambios en el comportamiento y los factores implicados en el cese del tabaquismo aumentarán las bases de conocimientos de los fisioterapeutas y les facilitarán ayudar a la gente a dejar de fumar.

Este informe ofrece ayuda para la creación de un programa de ejercicio guiado que se adapte mejor tanto a la práctica de la fisioterapia como a la fisioterapia en sí misma, dentro de un contexto nacional. Las herramientas ofrecidas en el apéndice son ejemplos que incorporan los puntos más importantes considerados para su inclusión en un programa de ejercicio guiado para ayudar a la gente que está dejando de fumar. No obstante, pueden realizarse cambios o adiciones a estos documentos.

¿Cómo puedo controlar el progreso?

No sólo es importante saber cómo puede adaptarse un programa de ejercicio guiado para cumplir las necesidades específicas de los individuos, sino que también es importante eva­luar hasta qué punto hace el programa de ejercicio guiado que la gente deje de fumar.

Por tanto, las siguientes herramientas pueden utilizarse para registrar y verificar el intento de dejar de fumar:

  • Un diario o cuestionario
  • El control mediante el análisis de la respiración de la gente con un respirador. Así se controla la concentración de CO (monóxido de carbono) en la respiración de una persona. La concentración de CO es un indicador fiable de si una persona ha fuma­do recientemente o no.

Durante el intento de dejar de fumar, puede utilizarse un cuestionario para determinar el riesgo de recaída (puede encontrarse un cuestionario específico en el apéndice).

Como hay muchos cuestionarios que tratan de resumir los asuntos relacionados con seguir siendo un no fumador y que también evalúan las posibilidades de una recaída, sólo se ofre­cen tres ejemplos en el apéndice. La investigación revela que aunque algunos de los cues­tionarios pueden cubrir algunos asuntos adicionales, en general, todos pueden resultar útiles para fines clínicos.